Hace poco subí una entrada donde hablo de viajar a Europa en 2025 desde Argentina y menciono que recientemente realicé un largo viaje por varios países y ciudades europeas. Durante este viaje utilicé solo dos medios de transporte para moverme de ciudad en ciudad; bus y avión. Grave error.
¿Por qué digo que fue un grave error? Porque fue agotador.
Es normal que como viajeros siempre queramos aprovechar nuestros viajes al máximo. De alguna manera, viajar tantos días y desde tan lejos (yo soy de Argentina) es algo que requiere mucho esfuerzo y también planificación. Sin embargo, me di cuenta que en el afán de conocer tanto, me encontré no disfrutando de muchos momentos por estar cansado.
Esto no quiere decir que estuviera sufriendo cuando no disfrutaba al ciento por ciento, en lo absoluto. Este viaje fue maravilloso. Pero sí hay cosas que, luego de dos semanas de estar de vuelta en casa, haría distintas. ¿A que me refiero principalmente? Al uso de vuelos para moverse en Europa.
Vuelos

Rápidos y accesibles, incluso hasta más baratos que los trenes. Es tentador buscar vuelos de una ciudad a otra y ver precios que parecen un chiste. Y sí, es cierto, se pueden encontrar vuelos muy económicos para viajar dentro de Europa. Sin embargo, no debemos caer en la trampa de pensar que «volar es mucho más rápido».
Por supuesto que el trayecto de una ciudad a otra en avión es más rápido que en cualquier otro medio de transporte, no soy un negacionista, pero a eso hay que agregarle todo el tiempo que nosotros debemos estar antes en el aeropuerto, incluso el tiempo que nos toma ir y volver del mismo.
Los aeropuertos de muchas ciudades Europeas quedan bastante alejados del centro de la ciudad, por lo tanto es vital salir con tiempo. Las filas de check-in y seguridad pueden hacerse muy extensas. Es el caso del aeropuerto de Copenhague, el cual cuenta con muy escasos mostradores de check-in para algunas aerolíneas (lo es el caso de Iberia Express) y el proceso puede retrasarse bastante.

Otra gran desventaja de los vuelos es el paso por seguridad. Digamos la verdad. A nadie le gusta pasar por seguridad. Abrigos, cinturones y botas, quitados. Líquidos en bolsas transparentes (en LHR o CPH), siempre y cuando no superen los 100ml. Los aeropuertos europeos son muy concurridos y esto suele requerir mucha paciencia.
Sin embargo, y acá viene (en mi opinion) la desventaja que más debería considerarse al momento de volar es: EL EQUIPAJE. Hoy es mucho más común encontrar vuelos que pueden comprarse sin equipaje en bodega. Para abaratar costos. El equipaje en bodega hace algunos años venía por default cuando se compraba un pasaje. Hoy ya no. Los rangos de precios para despachar equipaje en vuelos regionales es aproximadamente entre €30 y €75 (a veces más). Si hacemos más de un vuelo, el precio total se eleva muchísimo.
De todas maneras creo que esto puede ser una ventaja para nosotros, viajeros desesperados por conocer. Es un lío andar llevando maletas por todos lados, más si solo pasamos unos pocos días en cada ciudad y aún peor llevándolas y despachándolas en cada vuelo que tomamos.

Entonces, ¿que conclusion saco de este análisis? Los vuelos pueden ser muy útiles en casos en los que la distancia a recorrer es grande. Ejemplo: Llegar a Madrid, quedarse un par de noches y luego tomar un vuelo a Oslo. Eso es más que válido. Pero aquí viene la clave. Oslo puede ser el punto de partida para recorrer Escandinavia. Gotemburgo, Copenhague, Estocolmo y hasta incluso contemplar la idea tomar un ferry hasta Helsinki.
Comparemos esto con lo que hice yo. En mi último viaje tomé seis vuelos regionales. SEIS. Excesivo. Llegaba a los alojamientos agotado. En otra nota hablaré mas en profundidad sobre el viaje que realicé, pero lo importante aquí es que no hagan lo mismo que hice yo. El ambiente del aeropuerto es agotador. Hermoso, pero agotador.
La regla que pensé para estos casos es la siguiente (mi regla por supuesto):
«Si se puede llegar al destino en tren y en menos de cuatro o cinco horas entonces vale la pena».
Trenes/Trains/Treni/Züge
Que experiencia hermosa la de viajar en tren por Europa. El sistema funciona excelentemente en la gran mayoría de países del continente y nos permite conectar muchas ciudades en un tiempo bastante razonable. A veces los precios, sin embargo, no son del todo accesibles. Eso es cierto. Es por esta razón nos vemos tentados de sacar un vuelo en su lugar. Pero lo que el tren tiene para ofrecer no lo tiene ningún vuelo. Eso no lo cambio por nada del mundo.
El tren nos da flexibilidad ya que en la mayoría de los casos, llegando a la estación cuarenta minutos antes es más que suficiente. Generalmente no hay control de seguridad, a excepción de los trenes que van desde Francia al Reino Unido. Y lo mejor, el equipaje. Prácticamente no hay control sobre eso. Arriba del tren existen compartimentos guardaequipaje en los que podemos ubicar nuestras maletas durante el viaje. De más está aclarar que no hay que abusarse de esta «ventaja» al considerarse algo descortés no contemplar a los otros pasajeros que tienen el mismo derecho de ubicar el suyo.
Trayectos de más de cinco horas pueden hacerse bastante largos. Es el ejemplo del tren que tomé dos veces en distintas oportunidades que va desde Paris hasta Barcelona. Son casi siete horas de trayecto. Se hace largo. Muy largo. En esos casos sí conviene el avión en mi opinión.
Buses

Foto de la pantalla de salidas de la estación de ómnibus de Viena
Por último voy a hacer una pequeña mención a los buses en Europa.
No soy muy experimentado en este tema porque solamente usé dos en mi vida. FlixBus y RegioJet.
Tomé un FlixBus desde Viena hasta Bratislava, trayecto de poco más de cincuenta minutos. Fui hasta la terminal de ómnibus, con mi pasaje en el celular y mis maletas. Nadie las identifica ni hay control de quien es cada pieza de equipaje. Eso no me convence. Solamente las ubicas en el compartimento de equipaje fuera del bus y te vas a sentar. Listo.

Ese trayecto costó poco menos de nueve euros. Realmente económico. El viaje fue rápido y sin contratiempos. Llegamos a Bratislava en el tiempo previsto. En conclusion, puedo decir que mi experiencia con FlixBus fue muy buena.
RegioJet, sin embargo, fue otra cosa. Desde Omio (App donde compré los tickets) me avisaban que el bus que debía tomar desde Bratislava a Budapest (que costó veintidós euros) estaba atrasado. Primero fueron diez minutos, luego veinte, luego cuarenta y finalmente una hora y veinte. El bus salió casi dos horas tarde.
No se que habrá pasado ese día, no se si siempre saldrán con demoras, pero esa fue mi experiencia. Ni mencionar que el chofer del bus fue bastante desatento. Mi maleta había quedado en el medio del compartimento y cuando le pedí ayuda para sacarla me contestó que él no se encargaba de eso, que si no la podía sacar el se iba a ir igual. En fin. Hubo muchísimo tránsito ese día y varios accidentes en el camino. Mi llegada a Budapest fue algo caótica por otras razones que mencionaré en un post que hablará de mi llegada a la ciudad puntualmente.

Conclusión
Reitero que esta fue MI experiencia. Eso no quiere decir que la de ustedes vaya a ser igual. Quizás más de uno de ustedes usó RegioJet y tuvo un mejor viaje que el mío. Acá todo es prueba y error y esa es una de las razones por las que creé este blog. Mostrar que se cometen errores al viajar y que así ganamos experiencia para pulir nuestros viajes cada vez más. ¡Gracias por leer! Cualquier consulta, a los comentarios.








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